El alcalde de Budapest, Gergely Karacsony, ha declarado este viernes en la oficina de la Policía de Hungría como sospechoso de organizar la marcha del Orgullo LGTBI en la ciudad húngara –prohibida por el Gobierno de Viktor Orbán– y ha defendido la legalidad de la manifestación argumentando que era un evento local que quedaba fuera de la legislación sobre el derecho de reunión y que, por lo tanto, la Policía no podía prohibir el acto.
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